Cuando la batalla termina
Voy a contarte algunas historias para ver si te identificas con ellas. Jamás me olvidaré de una paciente que un día me dijo: “Creo que pasé años corriendo de mi pasado.” Corría varios kilómetros y durante mucho tiempo aquello había formado parte importante de su vida. No era que correr estuviera mal. Lo que empezó a comprender fue la función emocional que también había tenido para ella: mantenerse en movimiento, descargar, no detenerse demasiado frente a aquello que dolía. Hoy otra paciente me la recordó. Me decía que últimamente ya no sentía las mismas ganas de pasar dos horas en el gimnasio. Y eso empezaba a preocuparle, “¿Será que me estoy desmotivando?” Al explorar un poco más, descubrimos que el gimnasio seguía siendo algo saludable para ella, pero durante mucho tiempo también había funcionado como un espacio de escape, no tenía que dejarlo, la diferencia era que ahora podía elegir. Ir si quería. Y si un día prefería descansar, caminar, leer, compartir con alguien o simpl...