Destacados

GENERACIÓN AGOTADA: LA FATIGA EMOCIONAL COMO EPIDEMIA SILENCIOSA


 

GENERACIÓN AGOTADA: LA FATIGA EMOCIONAL COMO EPIDEMIA SILENCIOSA

Hay un tipo de cansancio que no se quita durmiendo...

Hace poco recibí a un paciente cuya primera frase me dejó pensando: “Mi médico me dijo que si no venía a terapia, no me atendía más.”

Me impactó, pero al mismo tiempo, entendí perfectamente la postura del médico.

Mientras avanzábamos en la conversación, empezó a contarme su rutina: trabajo, responsabilidades, compromisos, personas que dependían de él… todo funcionando, todo en orden.

Era de esas personas que, desde afuera, parecen poder con todo, pero algo no cuadraba.

Había agotamiento, había descontento, había una sensación constante de cansancio que no lograba explicar.

Ya había intentado entenderlo desde lo físico. Pensó que era el trabajo, el estrés, las responsabilidades. Incluso había buscado respuestas médicas, pero no había una explicación clara.

Y es que muchas veces buscamos respuestas en el cuerpo… cuando lo que está pidiendo atención es el mundo emocional.

Porque no todo cansancio viene del hacer, mucho viene del sostener; Sostener expectativas, no solo las propias, sino también las de otros.

La presión de cumplir, de no fallar, de estar a la altura… incluso cuando eso nos desconecta de lo que realmente necesitamos.

Sostener responsabilidades, las visibles y las invisibles. Las que elegimos… y las que asumimos por compromiso, por lealtad o por miedo a soltar.

Sostener emociones no procesadas, lo que callamos, lo que evitamos sentir, lo que guardamos para seguir funcionando. Pero que internamente sigue ocupando espacio.

Sostener versiones de nosotros que ya no nos representan, el fuerte, el que puede con todo, el que no se detiene. Versiones que alguna vez nos ayudaron… pero que hoy nos exigen más de lo que podemos sostener.

Y sostener… cansa.

Vivimos en una generación autoexigente, autocrítica, acostumbrada a seguir adelante sin detenerse como si el cuerpo no se cansara, como si la mente no registrara, como si todo lo que sentimos no se fuera acumulando en silencio.

Pero el cuerpo sí registra, la mente sí acumula y las emociones que no se expresan… buscan salida.

A veces en forma de agotamiento, otras en desmotivación o en esa sensación difícil de explicar de “no estar bien”… aunque todo parezca estarlo.

Ese paciente no era alguien débil. Era alguien que había sostenido demasiado… por demasiado tiempo. Y eso es más común de lo que creemos.

Porque esta generación aprendió a funcionar, pero no necesariamente a detenerse, a escucharse o a soltar.

No todo cansancio es físico.

Algunos son el resultado de todo lo que hemos callado, sostenido y exigido en silencio. Si esto resonó contigo, tal vez hoy sea un buen momento para preguntarte: ¿qué estás sosteniendo que ya no puedes seguir cargando igual? Y si conoces a alguien que siempre puede con todo… pero últimamente no se siente bien, quizá este mensaje también pueda servirle.

Y si en el fondo sabes que tu agotamiento no es solo físico, buscar acompañamiento profesional no es una debilidad, es una forma consciente de empezar a cuidarte.

A veces, detenerse no es retroceder. Es el primer paso para no seguir desgastándote en silencio.

@psicologa_heidy.ubeda | +505 7683 3661 | psicologaheidyubeda.com

Comentarios

Entradas populares