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GENERACIÓN AGOTADA: LA FATIGA EMOCIONAL COMO EPIDEMIA SILENCIOSA

  GENERACIÓN AGOTADA: LA FATIGA EMOCIONAL COMO EPIDEMIA SILENCIOSA Hay un tipo de cansancio que no se quita durmiendo... Hace poco recibí a un paciente cuya primera frase me dejó pensando: “Mi médico me dijo que si no venía a terapia, no me atendía más.” Me impactó, pero al mismo tiempo, entendí perfectamente la postura del médico. Mientras avanzábamos en la conversación, empezó a contarme su rutina: trabajo, responsabilidades, compromisos, personas que dependían de él… todo funcionando, todo en orden. Era de esas personas que, desde afuera, parecen poder con todo, pero algo no cuadraba. Había agotamiento, había descontento, había una sensación constante de cansancio que no lograba explicar. Ya había intentado entenderlo desde lo físico. Pensó que era el trabajo, el estrés, las responsabilidades. Incluso había buscado respuestas médicas, pero no había una explicación clara. Y es que muchas veces buscamos respuestas en el cuerpo… cuando lo que está pidiendo atención es el mundo emo...

El duelo es un camino personal: no hay reglas, solo tu propio ritmo

 



El duelo es un camino personal: no hay reglas, solo tu propio ritmo

El duelo no sigue una ruta fija, no tiene una fecha de caducidad ni un manual de instrucciones. No se trata de “superarlo” como si fuera una meta a alcanzar, sino de transformarlo. La ausencia no desaparece, pero con el tiempo deja de doler de la misma manera.

Hay días en los que sentimos que avanzamos, que respiramos con más ligereza y que la vida, de alguna forma, sigue su curso. Y luego, sin previo aviso, una canción, un aroma, una fecha o incluso una palabra nos toca el alma y el dolor reaparece. Pero eso no significa que no estemos sanando. El duelo no es un retroceso y avance constante, es un proceso de integración.

Cada persona lo vive a su manera. No hay tiempos establecidos ni un solo camino para sanar. Nos dicen que el tiempo lo cura todo, pero en realidad, el tiempo nos enseña. Nos muestra cómo recordar sin ahogarnos, cómo sostenernos en el amor que sigue vivo en nosotros y cómo seguir adelante con lo aprendido.

Si estás atravesando un duelo, permítete sentir sin culpa. No te compares con los demás, no te apresures. Algunas heridas nunca desaparecen del todo, pero pueden transformarse en algo que nos fortalezca. No se trata de olvidar, sino de aprender a vivir con lo que fue y encontrarle un nuevo significado.

El duelo sí se supera, pero no como imaginamos. No es borrar el dolor ni dejar de extrañar, sino llegar al punto donde el recuerdo no nos detiene, sino que nos impulsa. Donde la ausencia deja de ser un vacío y se convierte en un amor que permanece de otra manera.

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