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La trampa de ser una persona funcional

  Cuando eres funcional por fuera, pero emocionalmente estás agotado Hay personas que no parecen estar mal, se levantan, trabajan, resuelven, atienden responsabilidades, cumplen compromisos y continúan con su rutina. Desde afuera, todo parece estar funcionando. Pero por dentro hay cansancio. Un cansancio que no siempre se resuelve durmiendo. Quizás últimamente tienes menos paciencia, te irritan cosas pequeñas, sientes necesidad de aislarte. Te cuesta disfrutar o simplemente notas que estás cumpliendo con todo, pero sin sentirte realmente presente. Y cuando alguien te pregunta: “¿Qué te pasa?” , ni siquiera sabes muy bien qué responder. Porque aparentemente no pasa nada. Y, al mismo tiempo, pasan demasiadas cosas. Cuando ser fuerte se vuelve una forma de funcionar Pensemos en alguien que suele ser la persona a la que todos buscan cuando aparece un problema. En el trabajo responde, en la familia organiza. Está pendiente de los demás y, cuando surge una dificultad, inmediatamente em...

El duelo es un camino personal: no hay reglas, solo tu propio ritmo

 



El duelo es un camino personal: no hay reglas, solo tu propio ritmo

El duelo no sigue una ruta fija, no tiene una fecha de caducidad ni un manual de instrucciones. No se trata de “superarlo” como si fuera una meta a alcanzar, sino de transformarlo. La ausencia no desaparece, pero con el tiempo deja de doler de la misma manera.

Hay días en los que sentimos que avanzamos, que respiramos con más ligereza y que la vida, de alguna forma, sigue su curso. Y luego, sin previo aviso, una canción, un aroma, una fecha o incluso una palabra nos toca el alma y el dolor reaparece. Pero eso no significa que no estemos sanando. El duelo no es un retroceso y avance constante, es un proceso de integración.

Cada persona lo vive a su manera. No hay tiempos establecidos ni un solo camino para sanar. Nos dicen que el tiempo lo cura todo, pero en realidad, el tiempo nos enseña. Nos muestra cómo recordar sin ahogarnos, cómo sostenernos en el amor que sigue vivo en nosotros y cómo seguir adelante con lo aprendido.

Si estás atravesando un duelo, permítete sentir sin culpa. No te compares con los demás, no te apresures. Algunas heridas nunca desaparecen del todo, pero pueden transformarse en algo que nos fortalezca. No se trata de olvidar, sino de aprender a vivir con lo que fue y encontrarle un nuevo significado.

El duelo sí se supera, pero no como imaginamos. No es borrar el dolor ni dejar de extrañar, sino llegar al punto donde el recuerdo no nos detiene, sino que nos impulsa. Donde la ausencia deja de ser un vacío y se convierte en un amor que permanece de otra manera.

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