Ir al contenido principal

Destacados

Autosabotaje: la trampa psicológica que te impide avanzar aunque quieras

  Autosabotaje: la trampa psicológica que te impide avanzar aunque quieras Hay conversaciones que parecen simples, pero abren puertas profundas. Una de estas mañanas, mi esposo y yo hablábamos con calma, revisando algo que nos llamó la atención a ambos: cómo había cambiado nuestra forma de manejar los conflictos. No siempre fue así. En un inicio, cuando algo nos confrontaba, entrábamos en una dinámica muy clara: Yo me ponía triste, él se enojaba. Su enojo profundizaba mi tristeza, mi tristeza aumentaba su enojo. Sin darnos cuenta, nos convertíamos en estímulo uno del otro. No sabíamos cómo ponernos de acuerdo en temas que nos frustraban, nos separaban y nos alejaban emocionalmente. Y eso dolía, porque nuestra relación ha sido algo que hemos intentado construir con intención, paso a paso. Sin embargo, en esos momentos, ambos poníamos el freno. Nos autosaboteábamos, no por falta de amor, sino por falta de conciencia sobre cómo reaccionábamos cuando algo nos tocaba profundo. Mientras...

La neurociencia del cambio: cómo entrenar tu mente para reescribir tu historia


 

La neurociencia del cambio: cómo entrenar tu mente para reescribir tu historia

Cambiar se parece mucho a abrir un camino nuevo en un terreno que ya tiene carreteras marcadas. Al inicio, la mente no duda: sabe exactamente por dónde ir. No porque ese camino sea el mejor, sino porque es el que ha recorrido una y otra vez.

Hoy, mientras hacía un trabajo terapéutico con una paciente, realizábamos un ejercicio que se llama Entre rosas y piedras.

Un ejercicio que permite observar la historia de vida como si fuera una fotografía: las experiencias dolorosas, las significativas, las repeticiones, los quiebres… y sobre todo, los patrones automáticos que se fueron formando a lo largo del tiempo.

Mientras avanzábamos, le explicaba algo muy importante: la mayoría de nosotros no nos sentamos a los cinco años a decidir cómo sería nuestra adolescencia, ni en la adolescencia a planear conscientemente nuestra juventud, ni en la adultez temprana a definir cómo reaccionaríamos ante el estrés, el miedo o el conflicto.

Todo eso se fue formando solo, como una vida por defecto.

El cerebro aprendió caminos a partir de lo que vivió, de lo que necesitó para sobrevivir, de lo que funcionó en su momento. Y luego, esos caminos comenzaron a repetirse como secuencias automáticas: cuando algo nos perturba, cuando nos estresamos, cuando sentimos amenaza… la mente ya sabe por dónde ir.

El problema no es que ese camino exista. El problema es seguir recorriéndolo sin preguntarnos si hoy realmente nos hace bien.

Cuando una persona logra ver su historia como en ese gráfico de rosas y piedras puede identificar qué es condicionamiento, qué es consecuencia, qué es secuela. Y ahí ocurre algo poderoso: aparece la conciencia.

Decía Jung que “hasta que lo inconsciente no se haga consciente, seguirá dirigiendo tu vida y tú lo llamarás destino”. Y cuando esa conciencia aparece, el timón empieza a cambiar de manos.

Otro ejemplo que suelo usar es muy cotidiano:

Si todos los días a las tres de la tarde siento sueño y automáticamente voy por un café, una bebida azucarada o algo dulce, mi cerebro aprende rápido: “este es el camino que quita el cansancio”. Al día siguiente repite, y al siguiente también. Hasta que se convierte en hábito… aunque no necesariamente en uno saludable.

Pero ¿qué pasaría si me doy cuenta de eso?

¿Qué pasaría si ese mismo cansancio se convierte en una señal para respirar, escribir, pausar cinco minutos, meditar, o simplemente escucharme?

El cerebro empieza a comprender algo nuevo: hay otra vía posible.

Al inicio cuesta, no es el camino conocido. Pero cada vez que se repite, esa nueva ruta se fortalece y eso es, en esencia, el cambio.

No borrar lo aprendido, sino crear alternativas conscientes.

La neurociencia lo confirma: el cerebro se transforma por repetición, no por intención.

Cada elección consciente, por pequeña que parezca, está entrenando una ruta nueva. Cambiar no es negar tu historia, es mirarla con honestidad, reconocer lo automático y empezar a decidir distinto.

El cambio comienza cuando dejamos de vivir en piloto automático y empezamos a tomar el timón de nuestra vida con conciencia.

Tal vez este sea un buen momento para preguntarte:

¿qué caminos mentales sigues recorriendo por costumbre… y cuál podrías empezar a entrenar de forma más consciente?

A veces, una pausa a tiempo es el inicio de una historia distinta.

@psicologa_heidy.ubeda | +505 7683 3661 | psicologaheidyubeda.com

Comentarios

Entradas populares