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Ansiedad laboral: cómo reconocerla antes de que te consuma
Ansiedad laboral: cómo reconocerla antes de que te consuma
Hay señales que el cuerpo envía mucho antes de que la mente pueda entender lo que está pasando. Y a veces no es un gran síntoma: es un leve cansancio que se vuelve constante, una incomodidad en el pecho al iniciar el día, una tensión que aparece sin motivo o una sensación de estar “al límite” aunque todo parezca bajo control.
En mis talleres siempre comparto algo que considero fundamental: lo que callamos, el cuerpo lo expresa. Y lo expresa de formas silenciosas: en estrés acumulado, en agotamiento, en irritabilidad, en dolores físicos que parecen no tener explicación. Muchas veces no es una enfermedad; es tu interior pidiendo espacio.
El ritmo laboral actual nos empuja a funcionar en piloto automático. Y cuando dejamos de atender lo que sentimos, nuestras emociones comienzan a buscar salida por donde pueden. Es en ese punto cuando aparece esa inquietud interna que muchos llaman “cansancio”, “falta de foco” o “baja energía”, pero que en realidad es un llamado profundo a escucharnos.
La ansiedad en el trabajo pocas veces se reconoce como tal porque hemos aprendido a normalizar la tensión, a creer que “así funciona todo el mundo”, o que sentir presión es parte de la vida profesional. Pero cuando esa presión se vuelve constante, el cuerpo deja de distinguir entre lo urgente y lo cotidiano… y comienza a reaccionar como si todo fuera una amenaza.
Por eso siempre insisto en algo: los dos espacios que más sostienen a un ser humano son su hogar y su trabajo. Son los lugares donde pasamos la mayor parte de nuestra vida emocional. Si en uno de esos espacios no podemos ser auténticos, pedir ayuda, hacer pausas o hablar de lo que sentimos, comenzamos a vivir en desconexión con nosotros mismos.
Una empresa que se convierte en un espacio seguro tiene un impacto más profundo de lo que imaginamos. Cuando las personas sienten que pueden hablar sin miedo, pedir apoyo, respirar sin culpa y reconocer su saturación, su bienestar empieza a recuperarse de manera natural. Y con ello, su claridad, su creatividad y su capacidad de relacionarse.
Reconocer que algo no está bien no significa debilidad; significa que estamos siendo honestos con nuestra humanidad. Las señales suelen ser simples, pero importantes:
- Te cuesta comenzar la mañana aunque hayas descansado.
- Tu cuerpo se siente más tenso de lo normal.
- Tienes dificultad para concentrarte.
- Te irritas con facilidad.
- Te desconectas emocionalmente de lo que haces.
- Tu energía se sostiene solo por obligación.
Cada una de estas señales es una invitación a escucharte antes de que el cuerpo tenga que hacerlo por ti.
Crear culturas organizacionales más humanas no es un lujo. Es una manera de honrar el hecho de que todos, sin excepción, lidiamos con estados internos que merecen ser comprendidos. Porque cuando el trabajo se convierte en un refugio seguro, las personas florecen. Y cuando las personas florecen, todo a su alrededor también lo hace.
Escucharte a tiempo es un acto profundo de autocuidado. Escuchar a tu equipo es un acto profundo de liderazgo humano.
@psicologa_heidy.ubeda | +505 7683 3661 | psicologaheidyubeda.com
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