Ir al contenido principal

Destacados

Autosabotaje: la trampa psicológica que te impide avanzar aunque quieras

  Autosabotaje: la trampa psicológica que te impide avanzar aunque quieras Hay conversaciones que parecen simples, pero abren puertas profundas. Una de estas mañanas, mi esposo y yo hablábamos con calma, revisando algo que nos llamó la atención a ambos: cómo había cambiado nuestra forma de manejar los conflictos. No siempre fue así. En un inicio, cuando algo nos confrontaba, entrábamos en una dinámica muy clara: Yo me ponía triste, él se enojaba. Su enojo profundizaba mi tristeza, mi tristeza aumentaba su enojo. Sin darnos cuenta, nos convertíamos en estímulo uno del otro. No sabíamos cómo ponernos de acuerdo en temas que nos frustraban, nos separaban y nos alejaban emocionalmente. Y eso dolía, porque nuestra relación ha sido algo que hemos intentado construir con intención, paso a paso. Sin embargo, en esos momentos, ambos poníamos el freno. Nos autosaboteábamos, no por falta de amor, sino por falta de conciencia sobre cómo reaccionábamos cuando algo nos tocaba profundo. Mientras...

Creencias limitantes: las cárceles invisibles que frenan tu crecimiento


 

Creencias limitantes: las cárceles invisibles que frenan tu crecimiento

Me gusta pensar que una creencia es como un mensaje fijado en WhatsApp. De esos que quedan anclados arriba de la conversación por el plazo más largo.

No importa cuántos mensajes nuevos lleguen: ese sigue ahí, influyendo, marcando el tono de todo lo demás. Así funcionan muchas creencias en nuestra vida.

Se fijan temprano, a veces sin darnos cuenta, y desde ahí interpretamos lo que somos, lo que podemos y lo que creemos merecer.

Hay otra imagen que siempre me ayuda a explicarlo:

Imagina una pista de autos. Pasan decenas, todos distintos: colores, modelos, velocidades. Pero tú te detienes a mirar uno en particular: tu color favorito, tu modelo favorito. Lo observas tanto que pierdes de vista todos los demás que siguen pasando.

Eso mismo ocurre con nuestras creencias, nos enfocamos tanto en una idea que dejamos de ver toda la evidencia que la contradice.

Con lo que este tema me apasiona, empecé a notar algo importante:

No todas las creencias operan igual. Cuando hablamos de creencias, generalmente es más fácil identificar y atrevernos a decir en voz alta las limitantes.

Decir “creo que no puedo”, “dudo de mí”, “me cuesta intentarlo” suele ser más accesible, porque estas creencias están ligadas a la acción.

Las creencias negativas, en cambio, requieren un trabajo interior más profundo. No hablan de lo que hacemos, sino de lo que creemos que somos.

Suelen tener raíces en la infancia y dejan huellas en la autoestima. Por eso no es sencillo decir: “creo que no soy valiosa”, “creo que no merezco amor”, “creo que hay algo malo en mí”.

Nombrarlas duele, porque tocan capas muy sensibles de nuestra historia emocional.

Y luego están las creencias potenciadoras....

Y aquí hay algo importante de aclarar: no se trata de repetir frases bonitas ni palabras hechas que alguien más nos dice desde afuera.

Las creencias potenciadoras no se imponen. Se reconocen. Nacen de nuestra parte más sabia, de nuestro self, ese lugar interno que guarda memoria de nuestras fortalezas, de nuestros logros, de nuestra capacidad de amar y sostener.

Para que una creencia potenciadora sea real, necesita resonar profundamente con nuestra historia.

Si yo te digo: “eres valiosa y muy capaz”, es posible que tu mente lo escuche… pero tu interior no lo crea.

En cambio, cuando conectas contigo y surge ese susurro interno que dice “esto es verdad”, sabes que no viene de afuera. Viene de ti.

Con el tiempo se vuelve evidente algo esencial: las creencias no son solo pensamientos. Son frenos o aceleradores de nuestra existencia. Pueden llevarnos a vivir desde la duda constante, o impulsarnos a avanzar con mayor confianza. Pueden encerrarnos en cárceles invisibles, o abrirnos caminos más coherentes con quienes somos.

La buena noticia es que ninguna creencia está fijada para siempre. Así como un mensaje puede desanclarse, una creencia también puede revisarse, cuestionarse y transformarse.

No se trata de forzarnos a pensar distinto, sino de escucharnos con honestidad y preguntarnos: ¿esta creencia me está cuidando… o me está limitando?

Cuando una creencia nace desde lo más profundo de ti, no necesita convencerte. Simplemente se siente verdadera.

@psicologa_heidy.ubeda | +505 7683 3661 | psicologaheidyubeda.com

Comentarios

Entradas populares