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Cuando el éxito profesional cuesta la vida personal: el dilema emocional de los líderes
Cuando el éxito profesional cuesta la vida personal: el dilema emocional de los líderes
El éxito profesional se parece mucho a subir una montaña...
Al inicio hay emoción, energía y propósito. Cada paso tiene sentido. Pero mientras más alto subes, el aire se vuelve más delgado y, si no te detienes a mirar atrás, puedes llegar a la cima solo… sin darte cuenta de a quiénes dejaste abajo.
Durante mucho tiempo he creído y sigo creyendo en el valor del trabajo, en la vocación y en el impacto positivo que se puede generar cuando uno hace lo que ama.
Disfruto profundamente mi trabajo.
Sin embargo, también he aprendido que amar lo que hacemos no nos exime de cuidar el equilibrio interno con el que lo sostenemos.
He visto y también he reflexionado en mi propia vida cómo el crecimiento profesional puede empezar a ocupar espacios que antes pertenecían a lo personal.
No por falta de amor, sino por exceso de compromiso.
- Primero se posterga una conversación.
- Luego un momento de pausa.
- Después un espacio de presencia real.
Recuerdo una etapa en la que, desde afuera, todo funcionaba; Proyectos avanzando, responsabilidades claras, metas cumplidas. Y yo me sentía agradecida por ello.
Pero al mismo tiempo noté algo sutil: mi mente seguía en modo trabajo incluso cuando el día había terminado. No era cansancio, era desbalance.
Ahí entendí el verdadero dilema:
¿cómo crecer profesionalmente sin perder la conexión con la vida que también queremos cuidar?
El problema no es el éxito. El problema es cuando ese éxito se construye sin espacios de recuperación, sin límites claros y sin presencia emocional en lo cotidiano.
Cuando eso ocurre, el liderazgo se vuelve pesado, no porque falte pasión, sino porque falta balance.
El aprendizaje fue claro: el liderazgo sostenible nace cuando aprendemos a distribuir la energía, no solo a multiplicar resultados.
Cuando entendemos que cuidar la vida personal no resta profesionalismo, sino que lo fortalece.
La solución no fue renunciar a mis metas ni disminuir mi compromiso. Fue aprender a ajustar ritmos, a priorizar momentos, a estar presente de forma más consciente.
Buscar balance no es quejarse del trabajo; es honrarlo lo suficiente como para sostenerlo a largo plazo.
Hoy tengo la certeza de que el éxito más valioso es aquel que te permite crecer sin romperte, que te permite liderar sin perderte, que te permite disfrutar lo que haces sin descuidar a quienes amas.
El verdadero éxito no es elegir entre lo profesional y lo personal, sino aprender a integrarlos con conciencia.
Reflexiona:
- ¿Cómo estás cuidando hoy el balance entre tu vida profesional y personal?
- ¿Qué prácticas te han ayudado a sostener tu crecimiento sin descuidarte?
Abrir estas conversaciones también es una forma de liderazgo humano.
@psicologa_heidy.ubeda | +505 7683 3661 | psicologaheidyubeda.com
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