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La soledad en la era hiperconectada: por qué nunca nos habíamos sentido tan solos
La soledad en la era hiperconectada: por qué nunca nos habíamos sentido tan solos
La soledad hoy no siempre se siente como ausencia. A veces se parece más a estar rodeados de personas, con agendas llenas, conversaciones constantes y pantallas encendidas… y aun así experimentar una sensación interna de desconexión difícil de explicar.
Este domingo escuché una prédica que me dejó pensando profundamente.
Se hablaba de la comunidad, de la importancia de conocernos unos a otros de verdad, no de forma superficial, sino desde lo humano, lo vulnerable, lo auténtico.
Porque solo cuando hay conocimiento real del otro puede nacer la confianza y solo donde hay confianza puede existir apoyo verdadero.
Eso conectó inmediatamente con algo que he observado muchas veces:
no nos sentimos solos por falta de gente, sino por falta de vínculos seguros.
En lo personal, me gusta imaginar la vida relacional como una especie de burbuja.
Un espacio invisible pero muy real, donde vamos colocando a las personas que nutren nuestra vida, aquellas con las que podemos ser quienes somos sin miedo, sin máscaras, sin tener que demostrar nada.
- Esa burbuja no es grande, ni debería serlo.
- Es selectiva, consciente y profundamente protectora.
- Cuando esa burbuja existe, la soledad pierde fuerza.
No porque nunca estemos solos, sino porque sabemos que no estamos aislados emocionalmente.
Hay una verdad que con el tiempo se vuelve evidente:
tan valioso es aprender a estar solo como aprender a estar acompañado.
Una cosa sin la otra nos desbalancea. Si no sabemos estar con nosotros mismos, buscamos compañía desde la carencia y si no sabemos dejarnos acompañar, nos aislamos aun estando rodeados.
He visto cómo muchas personas confunden independencia con desconexión ó compañía con ruido.
Pero la vida se disfruta más cuando encontramos ese equilibrio: momentos de introspección que nos ordenan por dentro, y espacios de comunidad que nos sostienen por fuera.
La hiperconectividad nos ofrece muchas interacciones, pero no siempre nos invita a profundizar.
Por eso, hoy más que nunca, necesitamos relaciones donde podamos decir “esto me cuesta”, donde alguien sepa cómo estamos realmente, donde la presencia pese más que la apariencia.
No se trata de tener muchas personas cerca, se trata de tener a las correctas, y de ser también nosotros un espacio seguro para otros.
La soledad no se sana llenando la agenda, se sana construyendo comunidad con intención, verdad y presencia.
Si este mensaje resonó contigo, tal vez es una invitación a mirar tus vínculos con más intención.
A preguntarte quiénes forman parte de tu burbuja segura… y también para quién eres tú un espacio de confianza.
Porque construir comunidad empieza por pequeños actos de presencia real. Y cuando eso ocurre, la vida sin duda se siente menos sola y mucho más compartida.
@psicologa_heidy.ubeda | +505 7683 3661 | psicologaheidyubeda.com
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