Ir al contenido principal

Destacados

Autosabotaje: la trampa psicológica que te impide avanzar aunque quieras

  Autosabotaje: la trampa psicológica que te impide avanzar aunque quieras Hay conversaciones que parecen simples, pero abren puertas profundas. Una de estas mañanas, mi esposo y yo hablábamos con calma, revisando algo que nos llamó la atención a ambos: cómo había cambiado nuestra forma de manejar los conflictos. No siempre fue así. En un inicio, cuando algo nos confrontaba, entrábamos en una dinámica muy clara: Yo me ponía triste, él se enojaba. Su enojo profundizaba mi tristeza, mi tristeza aumentaba su enojo. Sin darnos cuenta, nos convertíamos en estímulo uno del otro. No sabíamos cómo ponernos de acuerdo en temas que nos frustraban, nos separaban y nos alejaban emocionalmente. Y eso dolía, porque nuestra relación ha sido algo que hemos intentado construir con intención, paso a paso. Sin embargo, en esos momentos, ambos poníamos el freno. Nos autosaboteábamos, no por falta de amor, sino por falta de conciencia sobre cómo reaccionábamos cuando algo nos tocaba profundo. Mientras...

Las máscaras que usamos para pertenecer y el riesgo de desconectarnos de nuestra esencia


 Las máscaras que usamos para pertenecer y el riesgo de desconectarnos de nuestra esencia


Cuando era niña, una vez me reí muy fuerte en clase. Recuerdo que me sentía feliz, libre. Pero la maestra me miró con desaprobación, y una compañera susurró: “Qué escandalosa.” En ese momento, aprendí algo sin que nadie lo dijera explícitamente: mostrarme tal como soy puede incomodar. Desde entonces, mi risa se volvió más suave, más medida. Como si llevara un filtro entre lo que siento y lo que expreso.

A lo largo de la vida, aprendemos a ponernos máscaras. Lo hacemos para encajar, para protegernos del juicio, para recibir afecto. Algunas se vuelven parte de nuestro día a día, tanto que a veces olvidamos que no somos realmente ellas.

Las máscaras más comunes que usamos:

  • La complaciente: siempre dice que sí, evita el conflicto, quiere agradar a todos.
  • La fuerte: no llora, no pide ayuda, no muestra cansancio.
  • La del “todo bien”: sonríe aunque por dentro esté en ruinas.
  • La del rol: cumple a la perfección con ser madre, pareja, profesional… pero se pierde en el deber ser.


¿Por qué las usamos?

Generalmente, estas máscaras tienen raíces profundas:

  • Experiencias de infancia donde no nos sentimos validados emocionalmente.
  • Rechazos, burlas o críticas que nos enseñaron a ocultar partes de nosotros.
  • Modelos sociales o familiares que premian ciertos comportamientos y condenan otros.

Al inicio, estas máscaras nos cuidan. Nos ayudan a sobrevivir en contextos donde ser uno mismo puede ser doloroso. Pero con el tiempo, si no las cuestionamos, pueden desconectarnos de nuestra verdad.

El costo de sostener una máscara demasiado tiempo:

  • Cansancio emocional.
  • Dificultad para conectar genuinamente con otros.
  • Sensación de vacío o no saber quién soy cuando no estoy actuando para nadie.

Volver a nosotros mismos implica observar con amor esas máscaras, agradecer lo que nos protegieron y decidir conscientemente cuándo ya no son necesarias. No se trata de exponernos por completo ni de dejar de adaptarnos, sino de habitar una vida con más coherencia interior.

En espacios seguros, podemos empezar a mostrarnos tal cual somos. A ensayar una autenticidad sin miedo. A recordar que ser aceptados no debería costarnos traicionarnos.

¿Quién eres cuando nadie te observa? ¿Qué parte de ti estás deseando expresar, pero teme ser rechazada?

Quizá es hora de volver a vos. No para gustar más, sino para sentirte en casa dentro de ti.

¿Qué máscara sientes que te pesa más últimamente? Te leo en los comentarios. Y si sentís que esto le puede resonar a alguien que amás, compartelo. A veces, una pregunta honesta es el inicio de una gran transformación.

@psicologa_heidy.ubeda | +505 7683 3661 | psicologaheidyubeda.com

Comentarios

Entradas populares