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Cuando el mundo te dice que no encajas: estándares, inadecuación y el dolor de no sentirte suficiente
Cuando el mundo te dice que no encajas: estándares, inadecuación y el dolor de no sentirte suficiente
Desde hace años, en cada sesión de terapia, escucho historias distintas con un mismo fondo común: “Siento que algo en mí está mal porque no soy como los demás esperan.”
No hace falta que alguien lo diga directamente. A veces basta con una mirada, un comentario disfrazado de broma o una comparación sutil. Y de pronto, te encontrás intentando cambiar partes de ti para poder “encajar”.
Lo veo en adolescentes que sienten que su cuerpo no es el “ideal”, en adultos que dudan de sus decisiones porque no siguen el camino tradicional, y en muchas personas que viven como si estuvieran actuando un personaje... uno que fue escrito por otros.
También lo viví yo
Durante años intenté cumplir con lo que se esperaba de mí. Hacer las cosas “bien”, ser “correcta”, no incomodar a nadie. Y aunque por fuera parecía que todo estaba en orden, por dentro sentía una distancia cada vez más grande entre lo que mostraba y lo que realmente era.
No fue hasta que comencé a darme permiso de cuestionar esos estándares, que empecé a reencontrarme conmigo misma. Y no, no fue fácil. Porque cuando dejás de agradar a todos, descubrís quiénes te quieren de verdad.
¿Por qué te sentís inadecuado/a?
Porque creciste rodeado/a de modelos rígidos:
- Cómo debería ser un cuerpo “bonito”.
- Qué significa tener éxito.
- Cuál es la edad “correcta” para casarte, tener hijos o comprar una casa.
- Qué es ser “normal”, “femenina”, “fuerte”, “inteligente”, “interesante”…
El problema no está en ti. Está en el estándar. Un estándar que muchas veces es irreal, excluyente y cruel.
El impacto emocional
Vivir bajo estas exigencias genera un malestar silencioso. Sentís que no sos suficiente, que estás “mal hecho/a”, que tenés que arreglarte o cambiar. Y empezás a esconder lo que sos para mostrar lo que los demás aprueban.
Pero esa no es una forma justa de vivir. Nadie debería tener que pagar el precio de su autenticidad para ser aceptado.
¿Cómo podés sanar este dolor?
- Reconociendo el estándar. Cuestioná de dónde viene esa exigencia. ¿Es tuya o la heredaste?
- Abrazando tu rareza. Ser diferente no es un error, es un regalo.
- Buscando espacios seguros. Estar rodeado/a de personas que te respetan sin condiciones hace una gran diferencia.
- Hablándote con amabilidad. La voz que más escuchás es la tuya. Que no sea la más dura.
Una historia que comparto contigo
Hace poco, una paciente me dijo: “Me siento como si siempre tuviera que disculparme por cómo soy”. La abracé con la mirada y le respondí: “Entonces hoy empecemos a construir una versión de ti donde no tengas que pedir perdón por existir”.
Porque al final, de eso se trata: de recuperar el derecho de ser sin culpa. De dejar de ajustarte a moldes ajenos para volver a tu propio centro.
Una invitación para ti
Si alguna vez te sentiste fuera de lugar, si alguna vez pensaste que no eras suficiente, quiero decirte algo con todo mi corazón:
No estás solo/a. No hay nada roto en ti. Tal vez simplemente estabas intentando encajar en un molde que nunca fue hecho para ti.
Y eso no te hace menos. Te hace único/a. Te hace verdadero/a.
Si esta reflexión resonó contigo, escríbeme. Estoy aquí para acompañarte, sin juicios. Porque mereces habitarte con ternura. No adaptarte con miedo.
Este artículo lo escribí a petición de un apreciado paciente. Espero lo estés leyendo.
@psicologa_heidy.ubeda | +505 7683 3661 | psicologaheidyubeda.com
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