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Cuando la batalla termina

  Voy a contarte algunas historias para ver si te identificas con ellas. Jamás me olvidaré de una paciente que un día me dijo: “Creo que pasé años corriendo de mi pasado.” Corría varios kilómetros y durante mucho tiempo aquello había formado parte importante de su vida. No era que correr estuviera mal. Lo que empezó a comprender fue la función emocional que también había tenido para ella: mantenerse en movimiento, descargar, no detenerse demasiado frente a aquello que dolía. Hoy otra paciente me la recordó. Me decía que últimamente ya no sentía las mismas ganas de pasar dos horas en el gimnasio. Y eso empezaba a preocuparle, “¿Será que me estoy desmotivando?” Al explorar un poco más, descubrimos que el gimnasio seguía siendo algo saludable para ella, pero durante mucho tiempo también había funcionado como un espacio de escape, no tenía que dejarlo, la diferencia era que ahora podía elegir. Ir si quería. Y si un día prefería descansar, caminar, leer, compartir con alguien o simpl...

Hijos difíciles/ Padres desesperados

Hoy en día muchos padres se ven en situaciones desesperantes con la crianza de los hijos.

Buscan apoyo en otros miembros de la familia, como la opinión de la pareja, los abuelos, la hermana que tiene más hijos, el cura o pastor de la iglesia etc, tienen la sensación de haberlo intentado todo y que nada les funciona..

Sus hijos manifiestan conductas disruptivas, agresivas, aislados o desafiantes pero siempre en el extremo, los padres hacen miles de intentos. Los abordan, les buscan actividades, les aprueban permisos, ponen reglas con premios o castigos etc, hasta llegar a sentirse que ya lo intentaron todo y que nada funciona .Es frustrante para ellos como pareja y cómo padres. (Esto puede traer consecuencias en la relación.)

Sin embargo a veces se nos olvida qué hay conductas que son totalmente propicias a un factor emocional o mental que el hijo no logra expresar y pasamos por alto este detalle.

Si bien es cierto que no toda conducta está asociada a un síndrome o patología también es cierto que lo debemos descartar, ya que no precisamente tiene que ser crónica pero debe atenderse.

Un especialista de salud mental a través de diferentes metodologías explorará tanto la conducta como los procesos cognitivos y emocionales del niño o joven y de esta manera identificará si el estilo de crianza esta influyendo negativa o positivamente en la conducta manifiesta.

No toda rabieta es malacrianza cómo le llamamos comúnmente.

Podríamos estarnos enfrentando a uno de los diferentes síndromes que modifican la conducta como:
  • TDHI ( trastorno de hiperactividad).
  • TEA( trastorno del espectro autista).
  • Negativista desafiante( retó ante las figuras autoridad) entre otros.

No todo aislamiento es enojo o rebeldía.

Podríamos estar ante:

  • Una depresión
  • Duelo emocional( hay varios tipos) por ejemplo; por separación con los amigos de escuela, ruptura con la novia que no nos damos cuenta.
  • Pánicos o fobias, entre otros.
Y así sucesivamente tantas conductas que son afectadas por síndromes que desconocemos y las asociamos a rebeldía o malacrianza.

Recuerde la salud es integral por eso debe cuidar la salud mental..

- Psicóloga Heidy Ubeda 

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