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Cuando la batalla termina

  Voy a contarte algunas historias para ver si te identificas con ellas. Jamás me olvidaré de una paciente que un día me dijo: “Creo que pasé años corriendo de mi pasado.” Corría varios kilómetros y durante mucho tiempo aquello había formado parte importante de su vida. No era que correr estuviera mal. Lo que empezó a comprender fue la función emocional que también había tenido para ella: mantenerse en movimiento, descargar, no detenerse demasiado frente a aquello que dolía. Hoy otra paciente me la recordó. Me decía que últimamente ya no sentía las mismas ganas de pasar dos horas en el gimnasio. Y eso empezaba a preocuparle, “¿Será que me estoy desmotivando?” Al explorar un poco más, descubrimos que el gimnasio seguía siendo algo saludable para ella, pero durante mucho tiempo también había funcionado como un espacio de escape, no tenía que dejarlo, la diferencia era que ahora podía elegir. Ir si quería. Y si un día prefería descansar, caminar, leer, compartir con alguien o simpl...

¡Lo mejor está por venir!


Si te preguntaran cómo hiciste para levantarte después de haber caído hasta lo mas profundo del dolor... ¿Qué dirias?

Realmente las respuestas más comunes son estas tres:
  • Ni yo sé.
  • Con ayuda de...
  • Yo me esforcé.

Profundicemos un poco.

1. Ni yo sé: 

A veces no tenemos la mínima idea de donde sacamos fuerzas para levantarnos y es por que en medio del dolor inconscientemente nace la automotivación, aquel impulso que te dicta vamos levántate, tienes que hacerlo.

2. Con ayuda de:

En ocasiones nos damos cuenta hasta que ya estamos mejor que las personas, el destino, la vida o Dios puso en nuestro camino como un ángel que llega a tendernos la mano y cumplen un papel de empuje en nuestras vidas esas quizás esas personas se quedan mucho o poco tiempo pero han logrado el propósito en tu vida.

3. Me esforcé:

Es muy positivo este reconocimiento ya que en medio del dolor o una situación difícil de esas que te quebrantan hasta lo mas profundo de tu ser descubrimos habilidades y destrezas que desconocíamos y nos apoyamos de fortalezas que estaban ahí  pero que no utilizábamos.

De todas las situaciones podemos salir, de toda caída te puedes levantar. Solo nunca olvides que tu puedes.

          - Psicóloga Heidy Ubeda  

               


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